domingo, 1 de octubre de 2017

Una vez más.

Llévame lejos. Llévame donde nadie pueda vernos.
Dónde no nos juzguen.
Donde pecar no sea un pecado.
Donde volver a donde fuimos felices no nos haga daño.
Donde las despedidas no existan.
Donde sólo estemos tú y yo, recuperando los días que nos quitaron.
Llévame a ese lugar y hablemos de todo lo que nos hemos callado.
Todo lo que nos hemos dicho sin decirlo tantas veces, todas las miradas furtivas, todas las ganas que nos daban sin poder hacer nada, todos los recuerdos que no se borran, todos los sentimientos que no conseguimos olvidar.
Llévame y soy tuya.

Una
última
vez.

lunes, 9 de enero de 2017

Debilidad.

Tú te cansaste de ser. Yo sola no te era suficiente. Necesitabas probar más.

Yo me cansé de llorar y de esperarte.

Y cuando tú te cansaste de ir de aquí para allá, regresaste de dónde nunca debiste marchar.

Y te encontraste con mil cerrojos y ni una sola llave para poder entrar.

Y en eso nos quedamos. Dos corazones vacíos, uno roto y otro partido. Se parecen pero no son igual.

A mí me dejaste echa polvo, sin ganas de ná. Tú te quedaste solo, con demasiados polvos pero ninguno de verdad (ninguno como los nuestros).

De qué te sirvió. Dime.
Romper lo más bonito que tuvimos. Saber que nadie me va a reemplazar. 

Que no te mereces que te siga escribiendo. Pero es que es de lo único que no me canso. De escribirte.